El verdadero oro de América era comestible… y dulce

Ya hemos hablado de las patatas, el maíz, el pavo… Para el final hemos dejado, como en las comidas, el postre. Pues también hay productos más dulces llegados de América. Estos sí que, a diferencia de la patata, arrasaron en las mesas de alcurnia europeas y tuvieron aceptación desde el primer momento.

Uno de ellos fue el azúcar, que primero fue un artículo de lujo. Estaba reservado para la mesa de reyes y alta nobleza. Su aspecto blanco y brillante, así como su sabor, lo hizo popular desde el primer día. Por eso la miel, endulzante fundamental durante siglos, quedó relegada a artículo de segunda categoría.

Y, en segundo lugar, cómo olvidar el chocolate. Vino de América y conoció un éxito arrollador desde su introducción. También fue un objeto de lujo. Tanto que figuraba, por ejemplo, como un componente importante de la dote de algunas princesas españolas que contrajeron matrimonio con reyes y príncipes de otros países.

Así, en Francia fue introducido gracias a la dote de las infantas españolas Ana, esposa de Luis XIII, y María Teresa, esposa de Luis XIV. Ambas llevaban en su ajuar una gran cantidad de arrobas de chocolate. Por su parte, la infanta Margarita, hermana de Calos II, llevaba en su equipaje 150 arrobas de chocolate al ir a Viena a casarse con el emperador Leopoldo I.

Si hacemos un balance global, ¿qué es lo que “vale un Potosí”? En esta historia de intercambios entre continentes, sin duda la variedad de productos que enriquecieron la gastronomía a los dos lados del Atlántico.

¿Cuál de los productos del Nuevo Mundo es tu favorito?